Había una tremenda intimidad en todo lo que hacía John Lennon, combinada con un formidable intelecto. Eso es lo que lo convertía en un gran cantante. En Girl, de Rubber Soul, arranca con esa voz férrea, alta: “Is there anybody going to listen to my story…” (¿Hay alguien que vaya a escuchar mi historia?). Es tan apasionado… Es como alguien surgiendo de las sombras de una habitación. Pero cuando llega al estribillo, te das cuenta: le está hablando directamente a ella. Cuando escuché esta canción, de adolescente, dio en el clavo. Encarnaba los sentimientos por los que estaba pasando cada día, ardiendo completamente de deseo sexual, con remordimientos por estar tan dominado.
La confianza y la certeza que tenía sobre lo que sentía las trasladaba a cualquier cosa que cantara. Una de las cosas sobre John Lennon y los Beatles que atraía de ellos era lo inusual que era para gente de su clase, de Liverpool, ser catapultados a las más altas cumbres del entretenimiento y la sociedad sin disfrazar sus acentos ni sus raíces obreras. Que no cambiaran era algo muy audaz. Y ese era el corazón de la voz de John Lennon: decir siempre quién era y de dónde venía.
No cantaba muy alto. Me dio esa sensación cuando me estaba aprendiendo Oh My Love, de Imagine. Esa canción hay que afrontarla con calma, lo que termina por convertirse en un desafío de fuerza. Es irónico: para cantar alto y tranquilo, tienes que estar físicamente en forma. En I’m Only Sleeping, de Revolver, suena adormilado, como si tuviera la mitad del cuerpo en la cama mientras canta. O en I’m So Tired, del ‘Álbum blanco’; ahí hay algo terriblemente irritable. Estas canciones viven en ti por la extraordinaria capacidad del cantante para dotar de sentido esos momentos y describirlos. Imagine es una interpretación magistral. Él personifica nuestros más íntimos deseos de un mundo en paz cuando canta. Y lo hace sin miedo, sin pecar de polémico o ñoño. Es maravilloso tener una idea y expresarla tan bien que todo el mundo la pueda cantar. Es una canción que te hacía querer cantar.
Cuanto más crecía como escritor, más capacidad tenía para usar su voz en distintos contextos. Hay una emocionante sensación de vacío en la manera en que canta A Day In The Life. En John Lennon/Plastic Ono Band canta hasta la médula, con la voluntad de expresar su dolor: “Mother/ you had me/ but I never had you” (Madre/ tú me tuviste/ pero yo nunca te tuve a ti). Es una descripción aplastante que te acompaña para siempre. Double Fantasy es menos tortuoso, hay mucha felicidad ahí. Su forma de cantar es preciosa, quizás consecuencia de cantar en casa, a su hijo. John Lennon pasó por mucho para tener la vida que tenía. Perdió algunas cosas para ganar otras. Y murió antes de que muchas de sus preguntas quedasen respondidas.
Pero había una cosa contundente: siempre decía la verdad. Sentía que tenía el derecho a hablar de sus cosas, y eso le da a su voz una identidad singular. No se trata de una chulería de un cantante consagrado –nadie está quejándose todo el día de su forma de cantar–. Él fue fiel a lo que sentía, a lo que tenía que decir.
Nacimiento: el 9 de octubre de 1940 (murió el 8 de diciembre de 1980).
Canciones clave: 'I Feel Fine', 'Strawberry Fields Forever', 'Imagine', 'Instant Karma'.
Ha influido a: Bono, Neil Young, Liam Gallagher.
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