Existe una diferencia entre la gente que canta y aquella que lleva esa voz a un lugar de otro mundo, los que crean una euforia dentro de sí mismos. Es transfiguración. Sé de lo que hablo. Y, habiendo conocido a Elvis, puedo decir que él era de los que consiguen eso.
La primera canción que escuché de Elvis fue Hound Dog. No tenía el conocimiento que tengo ahora, ni sobre la versión de Big Mama Thornton ni de dónde venía todo ese swing. Sólo escuché su voz, totalmente centrada en el sitio exacto. Sonaba confiada, insinuante, tenía esos gritos geniales y luego esas bajadas, esas notas sostenidas que descienden en picado como un ave de rapiña. Yo asimilé todo eso, y puede escucharse en Led Zeppelin.
Cuando los Zeppelin conocimos a Elvis, después de uno de sus conciertos a principios de los setenta, me di cuenta de que no era tan alto como yo. Pero tenía complexión de cantante. Tenía buen pecho, resonante. Y estaba iluminado. Anyway You Want Me es una de las interpretaciones vocales más emocionantes que he escuchado en mi vida. Ni Jailhouse Rock ni las sesiones de King Creole alcanzan ese nivel de intensidad. Puedo estudiar las Sun Sessions como un hombre de mediana edad que mira atrás a la carrera de un tipo y dice “Guau, vaya manera de empezar”. Pero entonces me gustaba lo moderno de sus grabaciones para RCA. I Need Your Love Tonight y A Big Hunk O’Love eran tan potentes… Esas sesiones sonaban como el mejor lugar en el que podías estar en el mundo.
En aquel encuentro, Jimmy Page se rió con Elvis contándole que nosotros nunca hacíamos pruebas de sonido, pero que si las hiciéramos cantaríamos canciones suyas. A Elvis le pareció divertido, y me preguntó: “¿Qué tipo de canciones cantas?”. Yo le dije que prefería las que contenían todos los estados de ánimo, como ese gran tema country, Love Me: “Treat me like a fool/ treat me mean and cruel/ but love me” (Trátame como a un idiota, se mala y cruel conmigo, pero quiéreme). Así que, tras unos luminosos y divertidos noventa minutos con el tipo, cuando nos estábamos marchando por el pasillo, se asomó al quicio de la puerta, con pinta de estar muy satisfecho consigo mismo, y empezó a cantar esa canción: “Treat me like a fool…”. Yo me volví y le imité. Nos quedamos ahí, cantándonos el uno al otro.
Por entonces, por todo lo que tenía alrededor, le resultaba muy difícil enfrentarse con compositores más contemporáneos. Cuando murió, tenía 42 años. Yo tengo 18 años más que esa edad ahora. Pero él no tenía amistades nuevas a las que recurrir: sus viejos colegas no le iban a traer el nuevo gospel. Sé que él quería dar más. Pero lo que logró fue conseguir que yo, como cantante, pudiera ser de otro mundo.
Nacimiento: el 8 de enero de 1935 (murió el 16 de agosto de 1977).
Canciones clave: 'Mistery Train', 'Hound Dog', 'Suspicious Minds'.
Ha influido a: Bono, Bruce Springsteen.
Normas de uso
>> Esta es la opinión de los internautas, no de Rolling Stone.
>> No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
>> Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideramos fuera de tema.
>> Una vez aceptado el comentario, se enviará un correo electrónico confirmando su publicación.
Entrevista al fundador de WikiLeaks: Julian Assange se confiesa en el nuevo número de 'Rolling Stone' desde su refugio secreto. Nuevas relaciones y la amenaza de extradición a Estados Unidos vertebran la historia más fascinante del siglo XXI: una ...

22.02.2012
Desvelamos la identidad de los fotos de los músicos españoles de pequeños y los comparamos con su imagen en la actualidad. ¿Quién ha cambiado más? Por Rolling Stone Vídeo: Jordi Antón
