| Han decidido que ya está bien. ¿el mundo nos roba?
Pues nosotros le robamos. Según Yomango –así
se hacen llamar estos chicos bastante hartos–, el capitalismo
está muy bien hecho. Hipócrita y condescendiente,
se muestra abierto como un falso mecenas a escuchar cualquier cosa.
Hasta las posturas que lo demonizan. Para arrojar luz a la cuestión,
basta echar un vistazo al diccionario. Fagocitar: acción
del fagocito. El fagocito es cualquiera de las células que
existen en la sangre capaces de apoderarse de bacterias y otras
partículas nocivas y/o inútiles para el organismo,
incluyéndolas en su protoplasma y digiriéndolas después.
¿Qué hacer, qué inventar para que los fagocitos
no nos conviertan? Atacar al corazón, buscar su talón
de Aquiles: apología del robo. Cero en beneficios. ¿Quiere
alguna marca comercial poner Yomango de moda? Adelante.
SCCPP o Sabotaje contra el Capital Pasándoselo Pipa
Desde hace unos meses Yomango circula por España. Barcelona,
Valencia, Madrid, Sevilla, Málaga o Bilbao tienen ya sus
comandos reunidos y al acecho. En Madrid, Jordi, David y Mariano
son los cabecillas. Nos quedamos solamente con sus nombres de pila.
Pistas, las justas. Es viernes, estamos en una casa ocupada en el
barrio de Lavapiés. Preparan lo que denominan un taller para
la acción del día siguiente. Beben hielos con agua
por los grados de este verano en combustión. Jordi ronda
la treintena, tiene dos hijos, un talante alegre y una barba cerrada
de varios días: “Yomango quiere hacer comprender que
la acción política no se limita a grandes concentraciones
de gente contra una guerra, manifestaciones sinceras y necesarias,
pero que se olvidan en un mes. Pensamos que lo interesante de Yomango
es lo que tiene de SCCPP (Sabotaje Contra el Capital Pasándoselo
Pipa), que es un tipo de sabotaje divertido. El objetivo es demostrar
que las acciones anticapitalistas pueden tener una continuidad y
un hábito, que pueden convertirse en algo cotidiano”.
La iniciativa Yomango nació hace unos meses, a raíz
de la creación de los trajes acolchados para frenar las porras
de la policía en las manifestaciones: “Empezó
por el Prêt-à-revolter. Estábamos trabajando
en el MACBA de Barcelona haciendo arte social. Cuando vieron en
qué consistía nuestro trabajo nos echaron del museo
a patadas. A las dos semanas nos llamaron de una bienal de arte
en Italia. El comisario nos dijo que allí no había
ninguna manifestación para probar los trajes, pero que no
nos preocupáramos: se contrataban actores”, Jordi toma
aire y continúa encendido: “El nivel de cinismo es
brutal, lo que había hecho que nos echaran a patadas del
museo de Barcelona te hacía llegar a la bienal de marras
y ser el puto jefe. Y a partir de eso, quisimos pensar en algo que
el capitalismo no pudiera tragarse. Hicimos Yomango. No creemos
que haya una marca de pantalones o de cualquier otro tipo que nos
compre la idea para vender más”.
¿Eso es un salchichón o es que te alegras
de verme?
Los talleres Yomango se realizan para informar a los curiosos,
instruir a los novatos y conocer puntos de vista diferentes sobre
la manera de orientar las acciones. En sus intermedios se ofrece
una comida con productos saqueados en días anteriores; productos
que antes de ser ingeridos son reutilizados en el taller para perfeccionar
las dotes ilusionistas de los miembros: en un minuto el ladrón
debe esconderse un queso, una lata de anchoas y un salchichón
ibérico, y salir a la palestra para que el resto de los compañeros
juzgue los bultos. “¿Eso es un salchichón o
es que te alegras de verme?”, dice David a su hermano Alberto.
David define a su hermano como un ejecutivo agresivo. Ha trabajado
en altos cargos de diferentes comercios y es de gran ayuda aquí
en Yomango. Sabe lo que se cuece al otro lado y explica al respetable
qué hacer si te pilla un guardia, cuáles son tus derechos
y sus limitaciones para doblegarte. Aconseja no ponerse chulo, no
dar el D.N.I. (no son policías) y mantener la calma. Si te
llevan al cuarto oscuro –¿quién no ha estado
allí alguna vez?–, ellos intentarán a toda costa
presionarte para que confieses. Juegan con tu miedo, y eso es lo
que hay que evitar. No puede pasar nada si el botín no supera
los 300 euros. Esta es la franja que divide el hurto, castigado
con multa o arresto domiciliario, de los delitos por robo. Un par
de datos más: el sector del comercio calcula que el hurto
hace que disminuyan sus beneficios entre el 1,1% y 2%, y El Corte
Inglés cifra sus pérdidas entre los 11.000 y los 20.000
millones de pesetas de las de antes, anualmente.(...)
|