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En 1977, Ramoncín llegó vio y venció. Con
cuatro palabrotas, cuatro huevos crudos, una enorme facilidad de
palabra y una capacidad aún mayor para deslumbrar a intelectuales,
periodistas y políticos, se convirtió en el roquero
oficial del mundo intelectual, la política y la alta sociedad.
Amigo de Francisco Umbral, Felipe González y Alfredo Kraus,
presentador de televisión, líder de opinión
y comunicador, resulta difícil, hoy día, relacionarlo
con el mundo del rock. Más difícil resulta aún
dilucidar lo que el mundo del rock español piensa de Ramoncín,
el 'rey del pollo frito'.
El día que quedamos, a Ramoncín le pilla un atasco.
Me atiende su hija mayor, una chica con el pelo de colores y sonrisa
franca. Ramoncín se disculpa y aparece, dos días después,
envuelto en forros polares, extrovertido y lenguaraz como siempre.
Primero lo frívolo. Con 45 años, ¿qué
haces para seguir joven y sin barriga?
Me cuido bastante. Y he tenido suerte. Pero me cuido de verdad.
¿Por ti o para la galería?
Por mí, me quiero gustar cuando me miro al espejo. La
gente me dice: "Me gustabas más antes", y yo digo:
"No, el que te gustabas más eras tú. Porque yo
me gusto ahora más que nunca y gusto a las mujeres, a mis
amigos, a mis hijos, más que nunca. Eras tú el que
te gustabas más: tu vida ya no es aquella, cuando ibas a
un bar a cantar Litros de alcohol, tu vida ahora es currar y encima
te has abandonado. ¡Mira qué tripa, no te queda pelo,
mira cómo vas!
¿Qué eran tus padres?
Soy hijo de madre soltera.
¿Te apellidas Márquez o Martínez?
Márquez, es un orgullo (saca el DNI): José Ramón
Julio Márquez Martínez. Lo más bonito es: "Hijo
de Antonia". Eso antes era imposible, te obligaban a poner
un padre. Me ha costado 20 años de papeleos. He querido poner
mis apellidos y el nombre de mi madre donde corresponde. Sé
quien es mi padre. Dedicado al cine, fue operador y distribuidor
de los primeros cines en Asturias.
¿Y tu afición por la música?
Mi madre era y es cantante. Tuvo unos años alucinantes, pero
tuvo mala suerte, se quedó embarazada. Yo siempre había
oído cantar... Había aprendido eso, y además
escribía. Podía cantar purísimamente una balada,
perfectamente afinada. Imitaba a Serrat de maravilla. Creo que,
después de él, quien mejor ha cantado Mediterráneo
he sido yo. Para mi primer disco tuve que cambiar mi forma de cantar.
Cuando llegó el punk dije: "Hay que cambiar, poner la
voz más gritona". Cogí unos poemas y... no me
resultó difícil.
Algo de tu primer LP me parece indefendible, entonces y ahora:
la portada.
Era la canción Noche de cinco horas, basada en Berlin
de Lou Reed. ¿Recuerdas una canción sobre una chica
que está enfadada con uno y él quiere llegar a la
casa de ella? No se le ocurre nada mejor que meterse en una caja
como regalo, y ella, que no la puede abrir, la rompe con un cuchillo
y le mata mientras él dice: "Siento el acero sobre mi
cabeza". El fotógrafo me propuso hacer eso. Para la
época, era demoledor: Encima de un coche apuñalando
a una mujer.
Yo lo veo como ganas de provocar.
Entonces no pensabas ni en provocar. Es muy difícil ser sarcástico.
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El sarcasmo resulta difícil de entender en 'El rey del
pollo frito'.
¡Exacto! Nadie entendió que hablaba de un individuo
de la industria del disco... En las canciones uno no es siempre
uno mismo. Ahora más o menos se entiende, pero en la España
de los 70 era imposible. Cuando vino aquí el malo de Hombre
rico, Hombre pobre, al actor le pegaban por la calle porque era
el malo. Hay que entender que 40 años de dictadura, una moral
impuesta, una Iglesia poderosa... Yo trato de disculparlo. Quien
no tiene disculpa es el que hoy no se da cuenta.
Pareces en paz contigo mismo
¡No! Poco antes de morir, Tierno Galván me dijo:
"Sólo lamento que voy a dejar de saber". Para mí,
la vida es un aprendizaje. No cambio por nada una tarde con alguien
que me va a enseñar algo. Eso me satisface, pero a la vez
me deja insatisfecho porque me doy cuenta de que no sé nada.
Eres vitalista, pero en tus canciones tu visión de la
vida es muy negativa.
Es más poético. Prefiero escuchar las historias
del que perdió.
Citas a Tierno Galván, ¿por qué no a la
gente de la calle, del rock?
Porque no ha venido al caso. Yo sigo saliendo con los amigos
de siempre. Tengo amigos en todas partes. Mi amistad con Felipe
González, que tanto se mitificó, es tan profunda como
la de mi amigo del mercado.
Parece que tienes otra sensibilidad y no te apetece darle la
mano al Rey o bailar la lambada con una go-gó en la tele.
Te he visto hacerlo y no te entiendo.
Lo comprendo. Ahí está la actitud de cada uno
frente a las cosas. Ahora hay elecciones en SGAE, si ganamos habrá
que ir a la Moncloa y a la Zarzuela, y uno decide si va o no va.
Pero si va, tiene que dar la mano. Yo se la di a Aznar en el 93,
pero no fui, por ejemplo, a comer con la anterior ministra de Cultura,
Esperanza Aguirre. Después, siendo presidenta del Senado,
coincidimos y surgió la invitación del Senado para
presentar
el Diccionario de la Música. Aprendes otros caminos que no
son malos. Respecto a la tele, respondo: Yo voy a una fiesta y bailo
lambada, claro. La pregunta es: ¿por qué uno va a
Furor? Me tiro meses diciendo que no. Insisten. Al final, venga,
vas por el dinero. Bueno, pues repetí...
¿Por qué? Están todos histéricos...
Porque me lo pasé tan bien...
Pero al que era punk, tenía tu disco y hoy te ve bailar
lambada ¿no le debes algo?
Claro... y media hora más tarde seré el único
que sale en Furor y aprovecha para decir algo que siente o piensa.
Aquí se valora más a un falso auténtico que
a un sincero. Hay gente con un prurito de auténticos que
hacen un programa de música que no ve nadie y se llevan 900
millones... ¿Eso es ser auténtico? ¡Yo hago
ese programa por la mitad! Un país donde triunfan cantantes
que no cantan, escritores que no escriben y presentadores afónicos
no está en condiciones de criticar a nadie que actúa
como un ser humano. Por la mañana, cuando voy con la bici
por El Retiro, me dicen: "Tronco cómo mola, eres el
mejor". Por la tarde, por la misma zona, con el descapotable,
me dicen: "¡Cómo te lo llevas, colega!".
Yo me paro y no me callo: "Me cago en tu puta madre".
El recopilatorio ángel de cuero, 20 años de canciones
lo edita EMI.
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