Rolling Stone
  NÚMERO 17 .: MARZO 2001
 
 
Portada
 
 


 
  RAMÓN CON GAFAS MATRIX EN TIEMPOS DE LA MOVIDA.
Fotografía: Mario Pacheco



 
 
Asuntos Intrenos  
 
Ya no bebe litros de alcohol, pero sale en 'Crónicas Marcianas'. ¿Qué queda del pollo frito?
Ramoncín
 

En 1977, Ramoncín llegó vio y venció. Con cuatro palabrotas, cuatro huevos crudos, una enorme facilidad de palabra y una capacidad aún mayor para deslumbrar a intelectuales, periodistas y políticos, se convirtió en el roquero oficial del mundo intelectual, la política y la alta sociedad. Amigo de Francisco Umbral, Felipe González y Alfredo Kraus, presentador de televisión, líder de opinión y comunicador, resulta difícil, hoy día, relacionarlo con el mundo del rock. Más difícil resulta aún dilucidar lo que el mundo del rock español piensa de Ramoncín, el 'rey del pollo frito'.

El día que quedamos, a Ramoncín le pilla un atasco. Me atiende su hija mayor, una chica con el pelo de colores y sonrisa franca. Ramoncín se disculpa y aparece, dos días después, envuelto en forros polares, extrovertido y lenguaraz como siempre.

Primero lo frívolo. Con 45 años, ¿qué haces para seguir joven y sin barriga?
Me cuido bastante. Y he tenido suerte. Pero me cuido de verdad.

¿Por ti o para la galería?
Por mí, me quiero gustar cuando me miro al espejo. La gente me dice: "Me gustabas más antes", y yo digo: "No, el que te gustabas más eras tú. Porque yo me gusto ahora más que nunca y gusto a las mujeres, a mis amigos, a mis hijos, más que nunca. Eras tú el que te gustabas más: tu vida ya no es aquella, cuando ibas a un bar a cantar Litros de alcohol, tu vida ahora es currar y encima te has abandonado. ¡Mira qué tripa, no te queda pelo, mira cómo vas!

¿Qué eran tus padres?
Soy hijo de madre soltera.

¿Te apellidas Márquez o Martínez?
Márquez, es un orgullo (saca el DNI): José Ramón Julio Márquez Martínez. Lo más bonito es: "Hijo de Antonia". Eso antes era imposible, te obligaban a poner un padre. Me ha costado 20 años de papeleos. He querido poner mis apellidos y el nombre de mi madre donde corresponde. Sé quien es mi padre. Dedicado al cine, fue operador y distribuidor de los primeros cines en Asturias.

¿Y tu afición por la música?
Mi madre era y es cantante. Tuvo unos años alucinantes, pero tuvo mala suerte, se quedó embarazada. Yo siempre había oído cantar... Había aprendido eso, y además escribía. Podía cantar purísimamente una balada, perfectamente afinada. Imitaba a Serrat de maravilla. Creo que, después de él, quien mejor ha cantado Mediterráneo he sido yo. Para mi primer disco tuve que cambiar mi forma de cantar. Cuando llegó el punk dije: "Hay que cambiar, poner la voz más gritona". Cogí unos poemas y... no me resultó difícil.

Algo de tu primer LP me parece indefendible, entonces y ahora: la portada.
Era la canción Noche de cinco horas, basada en Berlin de Lou Reed. ¿Recuerdas una canción sobre una chica que está enfadada con uno y él quiere llegar a la casa de ella? No se le ocurre nada mejor que meterse en una caja como regalo, y ella, que no la puede abrir, la rompe con un cuchillo y le mata mientras él dice: "Siento el acero sobre mi cabeza". El fotógrafo me propuso hacer eso. Para la época, era demoledor: Encima de un coche apuñalando a una mujer.

Yo lo veo como ganas de provocar.
Entonces no pensabas ni en provocar. Es muy difícil ser sarcástico.

 

El sarcasmo resulta difícil de entender en 'El rey del pollo frito'.
¡Exacto! Nadie entendió que hablaba de un individuo de la industria del disco... En las canciones uno no es siempre uno mismo. Ahora más o menos se entiende, pero en la España de los 70 era imposible. Cuando vino aquí el malo de Hombre rico, Hombre pobre, al actor le pegaban por la calle porque era el malo. Hay que entender que 40 años de dictadura, una moral impuesta, una Iglesia poderosa... Yo trato de disculparlo. Quien no tiene disculpa es el que hoy no se da cuenta.

Pareces en paz contigo mismo…
¡No! Poco antes de morir, Tierno Galván me dijo: "Sólo lamento que voy a dejar de saber". Para mí, la vida es un aprendizaje. No cambio por nada una tarde con alguien que me va a enseñar algo. Eso me satisface, pero a la vez me deja insatisfecho porque me doy cuenta de que no sé nada.

Eres vitalista, pero en tus canciones tu visión de la vida es muy negativa.
Es más poético. Prefiero escuchar las historias del que perdió.

Citas a Tierno Galván, ¿por qué no a la gente de la calle, del rock?
Porque no ha venido al caso. Yo sigo saliendo con los amigos de siempre. Tengo amigos en todas partes. Mi amistad con Felipe González, que tanto se mitificó, es tan profunda como la de mi amigo del mercado.

Parece que tienes otra sensibilidad y no te apetece darle la mano al Rey o bailar la lambada con una go-gó en la tele. Te he visto hacerlo y no te entiendo.
Lo comprendo. Ahí está la actitud de cada uno frente a las cosas. Ahora hay elecciones en SGAE, si ganamos habrá que ir a la Moncloa y a la Zarzuela, y uno decide si va o no va. Pero si va, tiene que dar la mano. Yo se la di a Aznar en el 93, pero no fui, por ejemplo, a comer con la anterior ministra de Cultura, Esperanza Aguirre. Después, siendo presidenta del Senado, coincidimos y surgió la invitación del Senado para presentar
el Diccionario de la Música. Aprendes otros caminos que no son malos. Respecto a la tele, respondo: Yo voy a una fiesta y bailo lambada, claro. La pregunta es: ¿por qué uno va a Furor? Me tiro meses diciendo que no. Insisten. Al final, venga, vas por el dinero. Bueno, pues repetí...

¿Por qué? Están todos histéricos...
Porque me lo pasé tan bien...

Pero al que era punk, tenía tu disco y hoy te ve bailar lambada ¿no le debes algo?
Claro... y media hora más tarde seré el único que sale en Furor y aprovecha para decir algo que siente o piensa. Aquí se valora más a un falso auténtico que a un sincero. Hay gente con un prurito de auténticos que hacen un programa de música que no ve nadie y se llevan 900 millones... ¿Eso es ser auténtico? ¡Yo hago ese programa por la mitad! Un país donde triunfan cantantes que no cantan, escritores que no escriben y presentadores afónicos no está en condiciones de criticar a nadie que actúa como un ser humano. Por la mañana, cuando voy con la bici por El Retiro, me dicen: "Tronco cómo mola, eres el mejor". Por la tarde, por la misma zona, con el descapotable, me dicen: "¡Cómo te lo llevas, colega!". Yo me paro y no me callo: "Me cago en tu puta madre".

El recopilatorio ángel de cuero, 20 años de canciones lo edita EMI.

 

   
PATRICIA GODES
 
     
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