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Gonzalo García Pelayo es un personaje peculiar, distinto,
que no deja indiferente. Ha destacado en los más variados
ámbitos del mundo del espectáculo, como productor,
director artístico, disc-jockey, director de programas musicales,
presentador de televisión o director de cine, muchas veces
adelantándose a su tiempo. Tiene además una habilidad
especial para chocar con lo establecido, para irritar, deslumbrar
o simplemente inquietar. "Acepto esos calificativos pero te
aseguro que en los años que me quedan de vida procuraré
mejorar esa definición". Y no se considera conflictivo.
Si ha llegado a parecerlo recientemente, desde que destaca por sus
habilidades en el mundo del juego, ha sido "obligado por las
circunstancias". Porque, en 1991, Gonzalo García Pelayo
dio un giro a su vida. Dejó prácticamente su profesión
de productor de música para dedicarse al juego. Desde entonces,
cuando le preguntan "¿qué eres?" contesta:
"Jugador profesional", aunque después matiza "un
observador de números".
"Hay muchas cosas que me separan del pensamiento oficial de
los años duros, los del franquismo, claro, como del pensamiento
oficial actual, que también existe. Entre los telediarios
y los dominicales, nos quieren marcar el sendero a seguir, señalar
a los buenos y a los malos". Y confiesa disentir en casi todo
poniéndose claramente del lado de los malos. "Existe
una obsesión generalizada por la calidad y yo, en cambio,
tengo obsesión por la cantidad. Esto es un sacrilegio que
no se debe decir en medios intelectuales. La calidad existe si hay
cantidad. El cálculo de probabilidades muestra que tienes
más genios futbolistas si hay muchísimos jugadores
federados que si sólo hay unos pocos. A las discográficas
siempre les he dicho que me dejen grabar 10 discos, que les garantizo
seis fracasos".
Nacido en Madrid en 1947 y criado en Sevilla, su trayectoria profesional
es tremenda. Su primer contacto con la música fue en 1969
con Smash, "un grupo que escribió una página
muy interesante. Nos inventamos de alguna manera que había
que hacer rock español". Tras su paso por la desaparecida
Escuela de Cine, fundó Popular FM, la radio progre por excelencia
de aquellos días. De allí pasó a Onda 2, de
Radio España, y a Radio Nacional (Para vosotros jóvenes).
Como presentador de televisión hizo el histórico Beat
Club de donde pasó a Mundo Pop. En los primeros ochenta fue
fundador de Antena 3 Radio como director de musicales.
Paralelamente a estas actividades como comunicador, en 1974 organizó
el sello Gong. De allí salieron los primeros discos españoles
de Quilapayún, Víctor Jara, Silvio Rodríguez,
Pablo Milanés o Carlos Puebla. Y los primeros álbumes
de Labordeta, Luis Pastor, Hilario Camacho, Amancio Prada, Benito
Moreno, tan conflictivos entonces; o grupos como Triana, Granada,
Gualberto, Tílburi, Goma; y los flamencos Lole y Manuel y
María Jiménez. También produjo los primeros
discos de Carlos Cano. Y tuvo relaciones con CBS para la que produjo
los primeros discos de Alameda, Cai y Remedios Amaya. A mediados
de los ochenta, Gonzalo fue director artístico en Polygram.
En el poco tiempo que estuvo, fichó a José Mercé
y nuevamente se adelantó a su tiempo. "Ahora, afortunadamente,
Mercé funciona y triunfa".
García Pelayo también fue director de cine. Debutó
con Manuela (1975), con Charo López y Fernando Rey de protagonistas.
Siguieron Vivir en Sevilla (1978), Intercambio de parejas frente
al mar (1978), Corridas de alegría (1982) y Rocío
y José (1982). "El cine me dejó agotado. Un mínimo
de repercusión cuesta más que hacer una película.
Demasiado cansancio vital".
La atracción que siente por los números viene de
lejos. "Veo el mundo y la vida calculando siempre probabilidades.
Cuando subo a un avión sé que tengo, a lo mejor, una
probabilidad sobre un millón de caerme. Y a mis hijos siempre
les decía que es preferible andar por el centro de la calle
para evitar la posibilidad de que un tiesto cayera de una ventana
sobre su cabeza. Y nunca me subo en el primer vagón ni en
el último del metro. Si hay un choque, serán los más
perjudicados. De pensar así a que me metiera en el mundo
del juego sólo había un paso".
¿Cuál es el origen del problema de García
Pelayo con los casinos? Pues que Gonzalo consideró que no
existe la ruleta perfecta, ni la bola perfecta, y que indetectables
defectos de los elementos que intervienen (ajustes de tornillos
desiguales, imperfecciones en la bola
) pueden provocar que
ciertos números salgan con más frecuencia que otros.
Cuando el clan de los Pelayo se acerca a una ruleta, en una primera
fase estudian la relación de los números que salen.
Después pasan a las estadísticas hasta que concluyen
que ya pueden entran en acción. Aceptan la posibilidad de
perder algo a corto plazo, para igualarse a medio plazo y ganar
a largo: a lo sumo un mes. "Lo conviertes en una manera de
vivir sin tener que depender de nadie, ni esperar a que la gente
salga de una reunión para que te atiendan, como sigue pasando
en el mundo de la música". Su teoría de las imperfecciones
es extensible al juego de dados e incluso al juego de cara o cruz
con una moneda.
Entonces su nombre empezó a sonar relacionado a los problemas
con los casinos y el juego. "Era algo nuevo para mí
porque en la música no tenía ningún problema
legal pero el mundo del juego tiene muchas lagunas legislativas.
Ahí está la Constitución que me ampara, pero
hay desarrollos que no se han hecho de esa Constitución y
que nos
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dejan a los españoles sin unos derechos que tienen otros
ciudadanos del mundo. En Londres hay 18 casinos y en Madrid uno
sólo. Algo no va bien. No hago nada ilegal sino lo que me
parece que me permite la Constitución". Cada sentencia
confirma que sus actividades en los casinos son legales. Sin embargo
es considerado persona non grata en sitios donde ni siquiera ha
entrado. "En el de Madrid ya puedo entrar, incluso antes de
la última sentencia del Tribunal Superior de Madrid. En el
Casino de Benidorm no he podido entrar nunca y suponemos que ha
sido por la fama que habíamos cogido. No sé si puede
haber algo más inconstitucional. En Francia no nos dejan
entrar en ninguno. De Dinamarca, un país teóricamente
tan democrático, nos echaron unos tipos con pistolas debajo
del brazo".
Lo que le ocurre en Europa contrasta con su experiencia en Estados
Unidos o Australia. "Yo creo que las sociedades cristianas
y marxistas europeas condenan ambas el juego, por lo que nadie aquí
apoya a los que lo amamos. Somos malditos en ambos casos. No animo
a nadie a que juegue. Es una estupidez jugar para perder. Yo simplemente
juego cuando creo que puedo ganar. Y reto a los casinos. Si respetan
la ley, les ganaré siempre. Igual que sé que a las
quinielas voy a ganar 2.000 millones en los próximos cinco
años. Cualquier experto matemático que revise mi teoría
me dará razón. En las quinielas me dejan porque el
Estado, antes de dar los premios, ya ha cobrado su parte en impuestos.
Pero en casinos sólo puedo jugar en Australia y Estados Unidos
porque no piden carnet para entrar. En el resto del mundo, me impiden
la entrada o me ponen detrás a tipos grandes como tres armarios
que me siguen hasta cuando entro en el servicio. Eso me cohibe mucho
y limita mi libertad".
Gonzalo habla de cifras que resultan alucinantes con toda naturalidad.
Cualquiera podría pensar que es multimillonario y vive en
una mansión. Y no es verdad. Continúa viviendo en
un piso alquilado hace 30 años e incluso confiesa que en
algún momento se ha visto con los muebles literalmente en
la calle, desahuciado, y que lo ha podido salvar todo en el último
minuto. Lo achaca al modo de vida bohemia que siempre ha tenido
y destaca que, en sus 53 años de vida, sólo ha estado
18 meses cobrando una nómina: un año en Antena 3 Radio
y seis meses en Polygram.
En los últimos meses, García Pelayo ha invertido
parte de su tiempo libre, por el periodo de descanso de las quinielas,
en hacer un disco que le es muy preciado: un álbum de homenaje
a Jesús de la Rosa, cantante y compositor de Triana. El proyecto
intenta no sólo acoger al público de Jesús,
sino "conectar con gente nueva y con lugares como Sevilla que
le deben todavía mucho. El proyecto incluye la realización
de un concierto para recaudar fondos y trasladar los restos de Jesús
de Madrid al cementerio de San Fernando, en Sevilla, cerca de Joselito
y de las grandes figuras sevillanas que están allí
enterradas". El título del homenaje será El nombre
es de la Rosa; 25 años de Triana. Entre los que se barajan
para participar aparecen Hevia y Cristina del Valle, Pepe Roca de
Alameda, Joaquín Sabina, Tamara, Presuntos Implicados, Enrique
Morente, Manolo Tena, Paco Ortega, Ella Baila Sola, Ketama, Manolo
García, el grupo El Barrio, Maita Vende Ca
"Nos
gustaría que estuvieran todos los que he mencionado y alguno
que ya echo de menos pero no sé si será posible. Hemos
pensado incluso en Antonio Banderas. En nuestro país son
muy escasos los reconocimientos a las grandes figuras de la música.
El apuñalamiento a los músicos es constante y no conseguimos
reconocer el trabajo de nuestra gente, como los americanos o los
franceses. Con Triana tenemos una deuda. Los considero el mejor
grupo de rock de la historia de nuestra música, por creatividad,
originalidad y por ventas".
Iniciada la temporada 2000-2001, no será fácil concertar
una cita los fines de semana con él: "Mi actividad fundamental
ahora es la peña de quinielas. Jugamos de 16 a 18 millones
de pesetas semanales, una cantidad muy seria. Cuando hago un disco
cuento con la mitad de presupuesto para aproximadamente tres meses.
He conseguido que la gente del juego deposite mucha más confianza
en Gonzalo García Pelayo que la gente de la música
o del cine. Por consiguiente, me siento más profesional en
el trabajo donde consigo mayor confianza. Todos los años
arranco con 300 millones de pesetas depositados en una cuenta corriente,
para invertir en las treinta y pico jornadas en las que apostamos.
Y lo que yo garantizo a lo largo de una temporada es que devuelvo
el doble de la inversión inicial. Ahora espero empezar la
tercera temporada. En quinielas, un año es corto plazo, tres
temporadas es medio plazo y cinco temporadas es largo plazo. Ahí
es donde están los grandes beneficios. Yo volvería
con los ojos cerrados a la música si alguien me pusiera 100
millones sin mirar para qué, para que yo los invirtiera como
creyera conveniente, dejándome hacer los discos como considere
oportuno, como en su día me dejaron Movieplay, para el sello
Gong, o, en menor escala, Tomás Muñoz en CBS. Si cada
disco que hago necesita 14 controles, entonces intervienen en mi
creatividad y entramos en fases que no me interesan nada. Por eso
he llegado a la conclusión de que, a pesar del éxito
que me ha acompañado en la música siempre, mi mayor
éxito profesional en la vida se lo debo al juego".
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