Correcaminos, yo soy el coyote, y voy con dos
cojones, pisándote los talones..." La frase está
extraída de una de las muchas letras compuestas por Robe
Iniesta, líder visible y alma permanente de extremoduro,
un tipo que se autodefine como poeta, que presume haberse metido
de todo y de seguir metiéndose lo que puede y que, contra
viento y marea, al margen de las modas, ha ido acumulando discos
y seguidores de todas las edades y condiciones para su rock "transgresivo".
Hasta tal punto que, pasados ya los 40, le ha llegado el momento
de recapitular y publica ahora un disco recopilatorio titulado,
genio y fi gura, Grandes éxitos y fracasos. Con ese pretexto,
y por muchos motivos, le pedimos una entrevista, algo a lo que sabemos
que tiene alergia. Cosa sorprendente, nos la concede. Para los que
creen que es una especie de misántropo, tendremos que apuntar
que recibe amablemente en su cuartel general vizcaíno a la
fotógrafa y que después va con ella a recoger al entrevistador
al aeropuerto. El apretón de manos es cordial, pese a que
el avión ha aterrizado con bastante retraso. Y más
que cordial, generoso y hasta paciente, nos resulta Robe durante
la entrevista, que hacemos coincidir con el almuerzo en un restaurante
de postín. Allí nos acompaña Iñaki Uoho,
su mano derecha y muchas otras cosas en la última etapa del
grupo. Robe tiene buen color, buen aspecto, y los años apenas
si desdibujan su eterna apostura de muchacho terrible. Pero se muestra
sereno, razonable, y no elude ninguna pregunta. Acordamos tutearnos
(otra cosa no encaja con él) y empezamos poniéndole
a prueba. recopilatorio titulado, genio y fi gura, Grandes éxitos
y fracasos. Con ese pretexto, y por muchos motivos, le pedimos una
entrevista, algo a lo que sabemos que tiene alergia. Cosa sorprendente,
nos la concede. Para los que creen que es una especie de misántropo,
tendremos que apuntar que recibe amablemente en su cuartel general
vizcaíno a la fotógrafa y que después va con
ella a recoger al entrevistador al aeropuerto. El apretón
de manos es cordial, pese a que el avión ha aterrizado con
bastante retraso. Y más que cordial, generoso y hasta paciente,
nos resulta Robe (Plasencia, Cáceres, 1962) durante la entrevista,
que hacemos coincidir con el almuerzo en un restaurante de postín.
Allí nos acompaña Iñaki Uoho, su mano derecha,
guitarrista y muchas otras cosas en la última etapa de Extremoduro.
Robe tiene buen color, espléndido aspecto, y los años
apenas si desdibujan su eterna apostura de muchacho terrible. Pero
se muestra sereno, razonable, y no elude ninguna pregunta. Acordamos
tutearnos (otra cosa no encaja con él) y empezamos poniéndole
a prueba.
Cuando preparaba esta entrevista, y pensaba en qué
esperaría cualquiera que no dejara de preguntarte, lo primero
que me ha venido a la cabeza han sido las drogas.
¿Y eso? Si yo soy una persona que nunca lo ha probado ni
nada [sonríe]. Bah, me da igual. Todo es cómo lo uses.
Si las usas bien te sentarán bien, y si las usas mal te sentarán
mal. Yo las uso bien…
¿Pero no te molesta un poco arrastrar ese sambenito?
Pues sí, quizá sí, pero como vivimos en un
país de gente tan recatada y tan correcta políticamente,
cuando dices cualquier cosa parece que eres la hostia. Pero todavía
esta mañana no me he chutado ninguna vez y he llegado hasta
la comida entero [risas].
Bueno, hablemos de música. Algunos dicen por ahí
que eres un poco vago, que hace tiempo que no haces cosas nuevas.
Ahora sacas este disco recopilatorio y te lo van a volver a decir…
No somos vagos, porque si lo fuéramos este disco recopilatorio
lo hubiéramos hecho como todo el mundo. Hubiéramos
cogido las canciones de los otros discos y las hubiéramos
metido y punto. Esto nos está dando un trabajo de cojones.
Yo no puedo hacer canciones cuando quiero. Necesitas que te pase
algo, que te deje alguna novia, o que se te muera el perro. A mí
me gustaría poder hacer una gira y un disco cada año,
pero... Y por no ser vagos hemos querido meternos en el estudio.
Las canciones las vas cambiando. Ahora las hemos tenido que analizar
enteras como si las hiciéramos desde el principio, lo que
nos ha valido para hacerlas de otra manera. [...]
La charla sigue en la revista
 |
|