No teníamos ni idea de que cantara.
Al acabar la sesión teníamos unos minutos
libres y Al Jackson, nuestro batería, nos dijo:
“El tipo que viene con Johnny quiere que le oigamos
cantar”. Me senté al piano. Le pregunté:
“¿En qué clave quieres que toque?”.
Me contestó: “Da igual”. Empezó
a cantar These Arms of Mine. Se me puso la carne de
gallina. Junté a todos los músicos que
no se habían ido y la grabamos. Cuando oyes lo
mejor que nunca has oído, te das cuenta al momento.
El sentimiento era unánime. Después de
la grabación casi borramos la cinta de tanto
escucharla. These Arms of Mine fue el primero de 17
éxitos consecutivos.