En su momento, la crítica no les
trató bien porque eran demasiado experimentales.
En 1968 y 1969 había bastantes freakies en el
mundo de la música, pero Led Zeppelin eran los
más freakies de todos. Jimmy Page era un genio
poseído. Los discos y los conciertos de Zeppelin
eran como exorcismos para él. Tocaba la guitarra
como un bluesman con un subidón de ácido.
Escuchar sus solos en vivo siempre me hace reír
o llorar. Para él, la guitarra no es un instrumento,
sino una especie de traductor de emociones.
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